Últimamente oímos hablar de todo lo relacionado con lo sensorial. Lo que ocurre es que cuando se pone de moda una nueva tendencia, recibimos tal avalancha de información que a veces nos produce rechazo. ¡Podríamos llamarlo sobre-estimulación!

Cada niño conecta con el mundo de una forma única. ¡Eso es con lo que deberíamos quedarnos! Partiendo de esa base, hemos de entender que nuestro lugar es estar a su lado y no en su camino.

Por nuestro instinto de protección, sin darnos cuenta (bueno a veces si, pero no podemos evitarlo) intentamos mediar a toda costa entre el mundo y nuestros hijos. Pero si de vez en cuando diéramos un pequeño paso hacia atrás y ocupáramos el papel de espectadores, descubriríamos cosas increíbles de nuestros niños, historias mágicas que nos estábamos perdiendo por estar actuando en una obra de teatro que no es nuestra.

Cuidar de ellos, preocuparnos, protegerlos… como adultos tenemos recursos que ellos no tienen aún y eso es lo que debemos regalarles. Ayudarles a gestionar lo que sienten! No decirles lo que deben sentir!